Cuando los votantes aprobaron la Propuesta de Ley 109 en 2020, Oregon se convirtió en el primer estado en legalizar la terapia con psilocibina. El estado lo hizo bajo estrictos parámetros con lo referente al uso de la sustancia y las personas solo pueden tomar dicha sustancia bajo la supervisión de facilitadores que hayan pasado por un curso de 300 horas. En un episodio reciente de nuestro podcast Bend Don’t Break, dos habitantes del Centro de Oregon que se encuentran entre los primeros facilitadores autorizados en el estado, Dave Naftalin y Jeanette Small, platicaron con the Source Weekly sobre su entrenamiento y sobre cómo planean trabajar con los clientes y sobre cual es el estado de la investigación sobre la psilocibina.
Source Weekly: ¿Cuál fue tu interés para convertirte en un facilitador para el uso de psilocibina?
Dave Naftalin: Es una nueva industria pionera. Y aunque la psilocibina ha estado presente por miles de años, es nueva no solo en el estado de Oregon sino también en el país. Así que estar a la vanguardia de eso y tener la habilidad de ser parte de esta planta medicinal y que le sea disponible a millones de personas, fue algo que siempre me atrajo y algo que simplemente no podía dejar pasar.
Jeanette Small: Para mi, trabajar con la psilocibina es una aspiración que he tenido por muchos, muchos años. Personalmente hablando, tengo muchos antecedentes traumáticos y he estudiado psicología, así que estoy familiarizada con lo que hay para ayudar a las personas a encontrar la felicidad y a encontrar una especie de conexión con su verdadero yo. La psilocibina en realidad proporciona esta oportunidad como ninguna otra cosa y estoy contenta por poder participar en esto.
SW: Ambos de ustedes tomaron más de 300 horas de entrenamiento para convertirse en facilitadores, lo cual son bastantes horas. ¿Qué abarca el entrenamiento?
JS: Nuestra capacitación fue bastante rigurosa. Leímos bastante; creo que terminamos leyendo un promedio de seis libros con lectura adjunta recomendada pero no requerida. Revisamos en pares bastantes publicaciones y artículos. Nos reunimos por Zoom un promedio de cuatro días por semana. Hicimos tareas todos los días antes de nuestras clases. Así que hicimos mucho trabajo y revisión. Y analizamos casi todo lo que pudimos que está disponible, al menos en la sabiduría del Oeste. También hemos aprendido un poco sobre las culturas indígenas y sobre cómo utilizan los enteógenos [sustancias psicoactivas encontradas en plantas]. Así que pienso que nuestra preparación fue bastante importante. Y concluimos todo eso con un curso de una semana, en donde practicamos ejercicios de respiración.
DN: Se enfocaron no solo en la farmacología y en todo eso, sino también en la equidad social, la cual era muy importante. Y, ya sabes, hubo muchos estudios publicados por la universidad de Johns Hopkins (Johns Hopkins University), NYU, y de Harvard Divinity School que tuvimos que leer.
SW: ¿Existe un proceso de investigación para los clientes sobre cosas como la dosis o incluso si la terapia con psilocibina puede no ser la correcta para ellos? ¿Y hay un protocolo para cuando se tenga un “mal viaje”?
JS: Tenemos que examinar a los clientes antes de que puedan recibir cualquier servicio. Y con la propuesta de ley 109 (Measure 109), muchas de esas cosas ya están predeterminadas. Se supone que debemos descartar ciertas condiciones. Si una persona, por ejemplo, ha estado tomando litio en los últimos tres meses, no sería apta para tomar este medicamento, debido a las preocupaciones sobre el daño fisiológico. Muchos puntos dependerán del facilitador para determinar si hay una afinidad, si podrá apoyar a los clientes adecuadamente.
Prepararse para los posibles efectos adversos durante el efecto de psilocibin en verdad dependerá de la relación entre el facilitador y el cliente.
This article appears in Source Weekly May 4, 2023.








